sábado, agosto 13, 2022
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Procesadores: ¿en qué deberías fijarte al elegir uno para gaming?

Saber que componentes ver a la hora de comprar uno es vital para no afectar el rendimiento

A la hora de pensar en una nueva computadora o un Notebook, uno de los elementos más importantes a tener en cuenta es el procesador. Este componente, comúnmente llamado «corazón» del equipo, puede terminar siendo un dolor de cabeza, puesto a que hay una serie de especificaciones relacionadas con este.

Pese a que los que ya llevan tiempo pueden distinguir términos como GHz (Gigahercio), TDP (Thermal Design Power/Potencia de diseño térmico), IPC (instrucciones por ciclo) o caché, conocer en que afecta cada parámetro puede ser vital. Esto sobre todo en Gaming, para evitar algún famoso «cuello de botella» o alguna disminución en el rendimiento esperado.

Para ampliar un poco más de ello, AMD lanzó esta semana una guía de consejos a manos de Pablo Ance, Technology Traineer de la marca, que explica de manera fácil cómo los hilos, núcleos, TDP, IPC, entre otros, pueden hacer una gran diferencia en la experiencia y en juegos.

Núcleos e hilos

Los núcleos definen la cantidad de tareas que puede ejecutar el procesador en simultáneo, y los hilos son las vías por donde el núcleo recibe cada tarea o instrucción. Mientras más núcleos tenga nuestro procesador, vamos a poder realizar más tareas o finalizarlas en menos tiempo. Estos ciclos actualmente se miden en Gigahercios.

A la fecha, ya podemos encontrar procesadores que integran 6,8 o más núcleos. Por ejemplo, un ZEN 3, procesador de 8 núcleos, cuenta con 4.15 billones de transistores. Respecto a los Nanómetros (NM), mientras más pequeño sea el transistor, consume menos energía, y al consumir menos energía, genera menos calor. Además, al hacer más pequeño ese transistor, ganamos más espacio y podemos incrementar la cantidad, de esa forma aumentamos el rendimiento.

Frecuencia

Esta es la que marca el ritmo de trabajo de un procesador, a mayor frecuencia, mejor es su rendimiento. La frecuencia o velocidad del reloj mide el número de ciclos que la CPU ejecuta por segundo, y se expresa en GHz (gigahercios). Cuando no existían procesadores de tantos núcleos, la frecuencia era un aspecto clave para el rendimiento.

En la actualidad, los juegos o las diferentes aplicaciones son las que determinan el impacto que va a tener la frecuencia. En algunos modelos, esta frecuencia puede aumentarse mediante Overclock.

TDP

La Potencia de diseño térmico es el calor que desprende el procesador. Con esta medida, podemos saber cuánto es el calor máximo que va a desprender un procesador en un uso intensivo. Conociendo esto, podemos elegir de forma adecuada la refrigeración de nuestro procesador.

Los AMD Ryzen son conocidos por un bajo TDP, siendo más fácil y económico escoger uno.

Memoria Caché

A diferencia de la memoria RAM (que es otro componente importante), la memoria caché se encuentra al interior del procesador y es hasta 10 veces más rápida. Las aplicaciones constantemente ingresan a esta para alojar diferentes datos.

Es importante que los procesadores cuenten con gran capacidad, de esta forma el procesador tardará menos en tomar los datos y finalizar los procesos. Ese tiempo que demora en tomar los datos, se llama latencia. Mientras menos latencia exista, el procesador será más veloz para trabajar, y para el gaming, menos latencia se traduce a más cuadros por segundo.

IPC

El IPC son las instrucciones por ciclo que realiza un procesador. Con cada nueva arquitectura de versión, como en AMD Ryzen, hay mejoras en la respuesta de la tarea que se le pide al procesador, lo que en gaming mejora la velocidad de respuesta en el juego.

Este parámetro es una manera efectiva de poder comparar la eficiencia de procesadores. Por lo cual, para hacer una comparación efectiva del IPC de dos procesadores, ambos deben de funcionar a la misma frecuencia cuando se realicen los tests.

Overclock

Si el objetivo es ir por obtener el mejor rendimiento posible, el overclock es una función a mencionar, que se basa en subir voltaje y frecuencia del procesador para conseguir un aumento de rendimiento adicional. Para esto, el procesador debe estar desbloqueado y el chipset de la placa base tiene que ser compatible con esta característica.

Los modelos de procesadores AMD Ryzen que terminen con la “X” cuentan con la capacidad de auto overclockearse, y para el resto, se puede manualmente desde nuestra herramienta AMD Ryzen Master.

Eso sí, al Overclockear es importante entender que subir el voltaje puede significar un aumento considerable de temperatura, por lo que se recomienda que el equipo cuente con un sistema de refrigeración adecuado.

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Darío "Kentaro Darkdox" Pérez
Darío "Kentaro Darkdox" Pérez
Asesor, OT, Juez y Consultor Externo de Video Games/Cosplay • Informático de profesión • Google Local Guide lvl 7 •

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