Como parte de la generación del cambio digital, Rocío Mieres vivió en carne propia los inicios de la cultura ñoña y el estigma del medio en la sociedad. Al crecer, entraría a estudiar Sociología, carrera que la llevaría a crear proyectos relacionados con la divulgación e investigación y emparentado con los videojuegos, como la comunidad de estudios El Jardín.
Actualmente, Mieres ejerce como profesora en la carrera de diseño y desarrollo de videojuegos en la Universidad SEK, todo esto mientras realiza una gran variedad de charlas y actividades relacionadas con los videojuegos y Esports.
Con estos precedentes, Alerta Geek continua con su especial deIndustria Creativa 2022, con una entrevista sobre el videojuego como un producto cultural.
¿Cómo definirías que es un videojuego?
Lo que pasa es que mis definiciones son un poco amplias y vagas, debido a que estamos ante una área relativamente nueva que presenta muchos fenómenos. Yo veo el videojuego como cualquier juego, cuyo formato sea digital. Los simuladores de juegos reales también los considero videojuegos, pues son juegos digitales que simulan cosas que existen.
Básicamente, y entrando a una definición de lo que es el juego, sería una actividad ociosa, que no puede ser un trabajo o una obligación. Esto me pone en una situación problemática con la definición de jugador profesional, pues, si lo vemos desde esa perspectiva, si juega, no puede ser profesional.
Estas cosas demuestran lo nuevo que es el campo, donde estas definiciones están un poco en elaboración. Podemos diferenciar si un juego es o no un Esports, pero entrar a definir lo que es uno, es un poco complejo (risas).
En esa misma simulación, el juego en gran parte se basa en las narrativas inmersivas o los mundos posibles. ¿De qué trata estos fenómenos?
Los videojuegos son un proceso recursivo de las experiencias acumuladas de todas las personas que están trabajando en el producto. El cómo entiende un concepto el jefe de arte o el de música, y cómo usamos los símbolos que usualmente solemos entender dentro de un contexto cultural más o menos macro, para llevar dicho mensaje.
Dicho mensaje es altamente complejo, pues acá hablamos de una metanarrativa, el ver qué nos está diciendo la música, los actores de voz, las acciones, etc. Esto es altamente complejo, es casi como intentar ver la narrativa de la vida misma fuera del videojuego, pero en un paréntesis más chico para que no te vuele la cabeza.
Ahí puedes representar distintas cosas, como pasa en las películas y los libros. Puedes crear diferentes mundos posibles, con todas las acciones y las interacciones que dichas acciones puedan llevarte. Esto te permite ciertas libertades, pudiendo ser bueno, malo o incluso la mejor versión de ti, con la libertad de volver sobre tus pasos para cambiar algo que no te gustó, cosa que en la vida real no sucede.
Pero al mismo tiempo, existe todo un tema ideológico con respecto a lo que estás presentando en tu idea de videojuego. Por lo tanto, estos te pueden presentan posibilidades o advertencias como pueden ser las distopías. Esto va a depender de qué tan complejo sea el juego, pues no le vamos a pedir una historia alBuscaminas. Igual puede pasar lo contrario, como Cyberpunk 2077, donde intentaron hacer algo tan grande y complejo, que no dieron abasto y no logró hacerse de una manera adecuada.
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