Detrás de cada canción existe un conjunto de reglas y relaciones que permiten que la música cobre sentido. Es un lenguaje que muchas veces pasa inadvertido para quienes escuchan, pero que resulta fundamental para quienes la estudian: la armonía musical.
Con el objetivo de acercar ese conocimiento a más personas, la académica, compositora e intérprete Daniela Medel desarrolló Tone Cluster. La idea surgió durante el Magíster en Educación de Medel en la U. de Chile, donde exploró nuevas formas de enseñar contenidos difíciles para los estudiantes de música. Así, comenzó a iterar ideas hasta dar con un sistema de juego que funcionaba y entretenía.
“Empecé a ver que realmente estaba funcionando cuando escuché que se reían; se reían y aprendían. Los mismos estudiantes comenzaron a pedirlo. Querían usarlo incluso fuera de las clases, llevarlo a sus casas y jugar con amigos. Ahí entendí que podía transformarse en algo mucho más grande y llegar a más personas”, recordó.
Junto con el apoyo de Muta Ediciones, Medel pudo transformar su prototipo académico en un producto comercial de alta calidad. Sobre este proceso, Mostrenco, editor de la editorial, comentó: “Desde el comienzo entendimos que el desafío no era solamente explicar conceptos musicales, sino convertirlos en una experiencia de juego atractiva. El trabajo consistió en encontrar el equilibrio entre profundidad y accesibilidad, desarrollando reglas claras, una progresión de aprendizaje intuitiva y una producción a la altura de los estándares que hoy exige la industria”.
Más que un juego
El principio pedagógico de Tone Cluster se basa en aprender música a través de la práctica. En lugar de memorizar conceptos de manera abstracta, los jugadores deben construir escalas y formar acordes en distintas tonalidades, construyendo un crucigrama de notas musicales. De esta manera, el juego convierte contenidos tradicionalmente asociados a la teoría en una experiencia concreta, donde cada decisión ayuda a comprender cómo se organizan los sonidos y cómo se construyen las estructuras presentes en gran parte de la música.
“Quería que la teoría musical dejara de sentirse como algo hostil. Muchas veces los estudiantes se enfrentan a estos contenidos con temor o frustración, cuando en realidad pueden descubrirse de una manera mucho más cercana. Mi intención era que aprender armonía se transformara en una experiencia entretenida, que despertara curiosidad y ganas de seguir profundizando”, explicó la autora del juego.
El aprendizaje se desarrolla de forma progresiva mediante dos modalidades de juego. En Tiny Cluster, la versión introductoria, los participantes crean escalas musicales o construyen saltos de tercera, familiarizándose con los fundamentos de la armonía. Posteriormente, pueden avanzar a Tone Cluster, la modalidad principal, que amplía las posibilidades de exploración e incorpora nuevos desafíos para profundizar en las relaciones armónicas. Así, conceptos que habitualmente se enseñan mediante ejercicios escritos pasan a formar parte de una experiencia lúdica, colaborativa y aplicada.
Los interesados en probar el juego podrán adquirirlo en las principales tiendas especializadas de juegos de mesa del país y en el sitio web de Muta Ediciones.

