Este viernes se reportó el fallecimiento de Yoshiharu Tsuge, mangaka japonés reconocido por sus obras de carácter más de arte literario y psicológico. El artista murió a la edad de 88 años el pasado 3 de marzo en Tokio debido a una neumonía por aspiración.
La confirmación de su deceso vino por parte de su editorial Chikuma Shobo, quienes revelaron los detalles a los medios locales. Su hijo mayor, quien habló con la plataforma NHK One, destacó su vida personal alejada de la exposición pública, describiéndolo como una persona centrada en su familia. También indicó que era un mangaka excepcional, capaz de moverse entre una amplia variedad de géneros, agradeciendo a sus lectores por valorar sus obras:
“Deseo expresar mi más sincero agradecimiento a todas las personas que han valorado y cuidado las obras de mi padre hasta ahora. Y espero que continúen leyéndolas en el futuro, ya que eso sería, para él, la mayor forma de homenaje posible”.
La vida de Yoshiharu Tsuge
Nacido en Tokio, Tsuge desarrolló una trayectoria poco convencional dentro de la industria del manga marcada por una pobreza extrema y una dinámica familiar complicada tras la muerte de su padre y el maltrato de su padrastro. Tras finalizar la educación primaria, trabajó en distintos empleos, incluyendo fábricas, mientras buscaba abrirse camino como artista. Su debut profesional llegó en 1955, iniciando una carrera que lo llevaría a convertirse en una figura clave del manga alternativo.
Durante la década de 1960, el autor comenzó a publicar en la revista Garo, conocida por su enfoque experimental. Fue en este contexto donde surgió una de sus obras más influyentes, Nejishiki, publicada en 1968. El relato, caracterizado por su estilo surrealista y una narrativa que desafía la lógica convencional, logró captar la atención de jóvenes lectores, particularmente universitarios, consolidando su estatus como obra de culto.
A lo largo de su carrera, Tsuge exploró temáticas como la pobreza, los viajes, los sueños y la marginalidad. Entre sus trabajos más destacados también se encuentran Munō no Hito y Gensenkan Shujin, obras que reflejan su capacidad para transitar entre lo onírico y lo realista.
Su influencia también trascendió el formato impreso, pasando a la pantalla gigante. En 1991, Munō no Hito fue adaptada al cine bajo la dirección y protagonismo de Naoto Takenaka, obteniendo reconocimiento internacional en el Festival Internacional de Cine de Venecia. En años recientes, nuevas adaptaciones basadas en su trabajo continuaron llegando a la pantalla, reflejando la vigencia de su legado creativo.
El reconocimiento a su trayectoria también se manifestó a nivel institucional. Tsuge fue distinguido con la Orden del Sol Naciente y recibió en 2020 un premio especial en el Festival Internacional del Cómic de Angulema, uno de los eventos más relevantes del sector a nivel global.

