Tras dos remakes, finalmente llega una nueva entrega de la querida saga Katamari Damacy, bajo el nombre de One Upon a Katamari. Regresamos a las desventuras del Príncipe, quien, en un acto casi sisifiano, debe volver a reparar los desastres provocados por su padre, el Rey de Todo el Cosmos.
Junto con la clásica mecánica de rodar por el mundo, el juego introduce novedades en la forma de desplazarse por los escenarios. No solo ofrece objetos que ayudan a cumplir las misiones, sino que también permite recorrer distintos niveles que representan diversas etapas de la historia. Para remate, también vuelve el modo versus, el cual tiene unos cambios para diferenciarse de sus antecesores.
Sin embargo, pese a representar un salto hacia las nuevas generaciones, One Upon a Katamari se muestra bastante respetuoso con su legado. Adelantando, lo que podría ser el Katamari Damacy más ambicioso en contenido y escenarios, termina quedándose en terreno seguro, aportando poco a la fórmula original. Pero aún es muy temprano para saltar a conclusiones, pues aún queda mucho por rodar.
Tráiler
Ficha Técnica
- Título: Once Upon A Katamari
- Lanzamiento: 24 de octubre, 2025
- Publisher: Bandai Namco
- Desarrollador: REMGAME
- Formato de lanzamiento: PlayStation 5; Xbox Series X|S; Nintendo Switch; PC
- Restricción de edad: Toda edad
- Valor: US$39.99 USD en PS Store, $30.499 CLP en Xbox Store, $30.499 CLP en Steam, $30.499 CLP en Nintendo eShop
- Formato de lanzamiento: Edición Estándar; The Digital King of All Sounds Edition
- Género: Puzzle; Acción; Aventura
- Plataforma para su reseña: PS5
Sinopsis
Había una vez una katamari que rodó por el pasado y presente. En esta historia a través del tiempo, el adagio prevalece: ¡A rodar y rodar! ¡Ahora avanza a través de mundos nuevos para satisfacer los deseos de tu corazón y restaurar las estrellas!
Experiencia
Fueron 14 años de espera para volver a ver a los carismáticos personajes creados por Keita Takahashi en una nueva desventura. A pesar de ser una franquicia de nicho, El Príncipe y compañía han protagonizado varias historias a lo largo del tiempo, incluso en dispositivos móviles.
Con toda esta experiencia, Once Upon a Katamari no solo tenía la tarea de mantener viva una saga con historia, sino también de aportar algo nuevo. Esta intención se refleja desde el inicio, con mundos más conectados entre sí y temáticas definidas. En esta entrega no encontramos un simple popurrí de objetos, sino niveles con representaciones propias de cada época.
Como es habitual en la franquicia, el característico humor absurdo y japonés está siempre presente. Algunos personajes y objetos rompen las propias reglas del juego, porque nada es completamente rígido cuando interviene el Rey de Todo el Cosmos. Gracias a él se da inicio, una vez más, a la historia que pone en marcha esta nueva entrega.

La historia
Como se aprecia en la sinopsis, este nuevo título nos lleva a un viaje a través de la historia. ¿La razón? El Rey de Todo el Cosmos lanzó un pergamino al cielo que destruyó las estrellas y la Tierra. Nuestra tarea, como su heredero, será corregir su error rodando el katamari por distintas épocas, como la Era Jurásica, la Edad de Hielo o el Japón histórico.
Para lograrlo, deberemos desplazarnos entre periodos utilizando el S.S. Príncipe, que se abastece de combustible cada vez que completamos cierto número de niveles. El punto de partida será la época Edo, que cuenta con la mayor cantidad de misiones y escenarios.
Sin embargo, el resto de las fases incluye solo entre tres y cuatro niveles, lo que puede resultar algo decepcionante considerando la gran premisa de “recorrer la historia”. Aun así, lo que sí abunda es la presencia de Primos, personajes jugables con estilos distintos al del Príncipe. En total son 68, y nuestra misión será encontrarlos y arrastrarlos con nuestro katamari a lo largo del juego.
Gameplay
El título ofrece dos modos de control: uno habitual, con el esquema tradicional de la saga, donde los dos análogos controlan los movimientos del personaje y la cámara; y otro simple, que separa el desplazamiento (con el stick izquierdo) del control de cámara (con el derecho). En mi opinión, esta segunda opción resulta más cómoda para los jugadores nuevos, considerando que los controles originales pueden sentirse algo torpes al comienzo.
Otra novedad en la forma de interactuar con el entorno son los objetos especiales, que en esta entrega son cuatro: imán, reloj, cohete y radar. Cada uno cumple una función específica que facilita superar los distintos desafíos del juego.
El imán permite atraer los objetos cercanos; el reloj detiene el tiempo y el movimiento de los elementos del escenario; el radar muestra la ubicación de los Primos y de los objetos clave; y el cohete otorga un impulso de velocidad. Estos ítems pueden usarse en cualquier momento de la partida, aunque solo es posible llevar uno a la vez. Además, pueden guardarse para usarlos en otros niveles, una ventaja útil cuando algún tramo se vuelve especialmente complicado.
Los niveles vuelven a centrarse principalmente en el tamaño: debemos recolectar la mayor cantidad posible de objetos dentro de un tiempo determinado. En otros casos menos frecuentes, el objetivo será reunir cierto tipo de ítem, ya sea por su valor o por una característica específica. Entre medio, podremos buscar los clásicos regalos para El Príncipe (que sirven para la personalización) y a los Primos.
Además, cada mundo incluye tres coronas que debemos encontrar para desbloquear nuevos niveles y conseguir los trofeos o logros de Once Upon a Katamari. Al finalizar cada partida, el Rey de Todo el Cosmos nos recompensará con una moneda especial (Ficha del Rey), que permite acceder a una especie de “gacha” donde se pueden obtener más cosméticos y animaciones para nuestro personaje.
Sin embargo, completar todo el contenido requiere superar tres desafíos por nivel, cada uno con una condición particular. Estos se desbloquean de forma individual, por lo que será necesario repetir cada escenario al menos cuatro veces. Si a eso se suma que algunas etapas cuentan con dos secciones, la tarea puede volverse algo extensa y repetitiva.
Modo versus y la personalización
La otra “novedad” es el modo versus, que permite enfrentarse en un todos contra todos de hasta cuatro jugadores. A diferencia del multijugador clásico, aquí el objetivo es acumular puntos llevando el Katamari a nuestra nave, la cual cambia de posición constantemente.
El KatamariBol requiere conexión en línea, por lo que en consolas es necesario contar con una suscripción. En caso de no tenerla, es posible jugar contra la CPU, lo que además permite desbloquear nuevos estilos para nuestra esfera.
Recolectar Primos y gastar nuestras Fichas del Rey no solo beneficiará a nuestro diminuto protagonista, ya que en la S.S. Príncipe podremos personalizar distintos aspectos tanto de él como de sus familiares. Será posible modificar los colores de cada parte del cuerpo (antena, cabeza, tronco y piernas), elegir diferentes formas basadas en otros personajes y ajustar el diseño de las caras.
Las opciones son variadas y permiten cierta creatividad, aunque están algo limitadas por el uso de elementos preestablecidos.
La música
El soundtrack vuelve a ser un protagonista dentro de la franquicia. Con clásicos como Lonely Rolling Star, Que Sera Sera o Houston, esta nueva entrega tenía una vara muy alta que superar. Para ello, el juego contó con la colaboración de reconocidos artistas y bandas contemporáneas, entre ellos Chemilco (Easy Breezy), Amane Uyama, Saya Asakura y Kocchi no Kento (Hai Yorokonde), por mencionar algunos.
Entre mis favoritas destacan Eeja Eeja naika, Yang Yang, San Francisco Katamari Boys Chorus Song y Katamari Time!, este último siendo el tema principal del título. En total son 14 canciones, cada una acompañada por un video oficial con animaciones de los personajes de la saga.
Aunque cumple con creces, el juego también permite escuchar las canciones de las entregas anteriores, ideal para quienes prefieren los temas clásicos o buscan revivir la nostalgia. Lamentablemente, este pack de 60 pistas se incluye únicamente en el The Digital King of All Sounds Edition (DLC), por lo que será necesario pagar un extra para disfrutar la experiencia completa.
Veredicto: Bastante Aceptable

Lo Bueno
- Buenos gráficos y rendimiento.
- Banda sonora a la altura de sus predecesores.
- La inclusión de objetos que facilitan las misiones es un acierto.
- Gran diversidad de mundos y temáticas.
- Humor absurdo y característicamente japonés.
- Partidas cortas y entretenidas, que fomentan la exploración y la rejugabilidad para conseguir todos los coleccionables.
Lo Malo
- Para ser una entrega en la generación actual, el salto en jugabilidad y diseño de mundo se siente limitado.
- Su humor absurdo y marcadamente japonés puede no ser del gusto de todos.
- La duración es breve, lo que puede decepcionar a quienes buscan una experiencia más extensa.
- DLC con la música clásica.
Como mencionamos al inicio, Once Upon A Katamari cumple con todo lo que uno espera de esta querida franquicia. El Rey de Todo el Cosmos sigue siendo un desastre encantador, con su humor absurdo y comentarios sarcásticos que aportan gran parte del carisma del juego.


Las nuevas incorporaciones, como los objetos, la personalización y el modo multijugador, se sienten frescas y aportan variedad a la experiencia. Además, el intento por ofrecer un mundo más amplio y colorido refuerza su encanto visual. En un panorama dominado por el hiperrealismo, Once Upon A Katamari destaca por su sencillez, creatividad y una jugabilidad tan divertida como siempre.
A pesar de todos sus aciertos, Once Upon A Katamari se percibe más como una réplica fiel de los originales que como una evolución real de la saga. No es necesariamente algo negativo (la fórmula sigue funcionando), pero resulta inevitable esperar algo más ambicioso para la novena generación de consolas.
Katamari siempre ha tratado sobre crecer: empezar en lo diminuto para terminar rodando por el cosmos. Tal vez sea precisamente esa escala la que limita sus posibilidades de expansión. Si se amplían demasiado los márgenes, se corre el riesgo de diluir la esencia que lo hace único.
Incluso el propio juego parece consciente de esta reflexión. En uno de los niveles surge la pregunta: ¿por qué rodamos? La respuesta, simple, pero profunda, es porque es divertido hacerlo. No todos los videojuegos necesitan ser rupturistas o reinventar el medio; a veces basta con recordarnos que jugar por puro placer sigue siendo una de las experiencias más valiosas que puede ofrecer este arte.

He aquí el dilema final: ¿buscamos más entregas de Katamari por la curiosidad de ver hasta dónde puede llegar la saga, o simplemente por el deseo de revivir la sensación de rodar un katamari una vez más?
Si la respuesta es lo segundo, entonces no necesitamos mirar mucho más allá. Los remakes de los títulos originales de Keita Takahashi y Once Upon A Katamari ya cumplen con esa misión. El reciente DLC musical de Bandai Namco lo confirma: Katamari Damacy dejó de ser una propuesta para transformarse en una experiencia, una que se disfruta por lo que evoca más que por lo que innova.
Al final es como dice PyroBTyping de futoikarasu: “Alterando ligeramente una frase de Camus en su ensayo sobre el mito de Sísifo, todo lo que podemos hacer como espectadores es por lo menos imaginarnos al príncipe feliz haciendo esto”.
AGRADECEMOS A BANDAI NAMCO POR EL CÓDIGO DE PRENSA EN PS5 PARA REALIZAR ESTE REVIEW.










